Todo deportista o deporte de equipo suele marcarse unos objetivos y metas que dirigen el entrenamiento, marcando así un punto de partida y una línea final de meta en su trayectoria de rendimiento.

Pero ¿realmente llegamos a conseguir lo que nos proponemos?, ¿creemos que nos marcamos objetivos adaptados a nuestras capacidades o los situamos en agentes externos?, ¿sentimos que nos quedamos por el camino sin conseguir alcanzar la meta final?, ¿si no conseguimos los primeros pasos, ya está todo perdido? ¿qué puede fallar en este proceso?

En este post sobre psicología deportiva se pretende contestar a estas y otras preguntas mostrando algunas herramientas prácticas que utilizar en el plan de acción para la consecución de objetivos deportivos, tanto desde un punto de vista inicial como si ya estas en la mitad del proceso.

Primeramente, es importante diferenciar entre ACCIÓN -OBJETIVO – META en el proceso que nos planteamos.

La META final sería la unión de los objetivos que nos proponemos en la trayectoria deportiva (la cual puede entenderse como una temporada).

Los OBJETIVOS son las consecuciones que permiten ir acercándose a la meta final. Deberían dividirse para facilitar las acciones en objetivos a corto plazo (primeros pasos que quiero conseguir) y objetivos a largo plazo (los que quiero ver cumplidos casi a final de temporada). Su importancia resulta por permitir al deportista o equipo ser consciente de lo que va logrando de manera mas o menos inmediata, hecho que aumenta la motivación. Contrariamente si no nos plantemos unos primeros objetivos, podemos caer frecuentemente en la desmotivación y frustración al ver muy lejana la meta. Estos ayudan a sentir que siempre podemos dar más pasos para acercarnos a la meta.

Las ACCIONES es lo que permite ir consiguiendo los objetivos día a día. Nos aporta el chute de energía para lo que puedo hacer “aquí” y “ahora” y así poder demostrarnos que siempre podemos empezar a lograr algo, y que por pequeño que sea me hace avanzar.

Sin acciones, no voy consiguiendo los objetivos y sin cumplir los objetivos no alcanzo mi meta, por lo tanto, ¿a que debo atender en el inicio del proceso?

Una regla sencilla en la línea de los objetivos SMART (específicos- medibles- alcanzables- retadores- temporales), nos permitirá construir una trayectoria deportiva posible:

1.- Establecer la meta (definir concretamente lo que quiero lograr a final de temporada).

2.- Dividir la temporada en meses y semanas para poder situar los logros que voy consiguiendo, fracasos, situaciones problemáticas y victorias.

3.- Marcar los objetivos a corto plazo:

      • Situarse en un rango de 1 o 2 semanas.
      • Escribir lo que pretendo conseguir que sepa que puedo lograr.
      • Identificar necesidades y acciones necesarias para cumplirlos.
      • Llevar a cabo las acciones día a día.

4.- Marcar los objetivos a largo plazo:

      • Situarse en un rango de 2 o 3 meses.
      • Escribir lo que pretendo haber conseguido para ese tiempo.
      • Tener en cuenta todas las posibilidades (victorias y fracasos) para que llegado el momento siempre pueda reconducirlos.

5.- Escribir los mayores miedos que me vienen al pensar en el proceso. Esto sirve para poder identificarlos y tenerlos en cuenta, ya que serán los que marquen mis tropiezos o frustraciones y así no me pillan por sorpresa.

6.-Escribir todo lo que ya he conseguido hasta ahora (requiere de un ejercicio de introspección y reconocimiento individual). Sirve para situarme realmente en el lugar donde estoy y donde puedo llegar.

Ahora solo queda empezar y seguir con nuestros entramientos, pero desde una base estructurada del rendimiento diseñada acorde a lo que realmente quiero lograr personalmente.

Ahora… ¿Qué pasa ante situaciones que requieren de pronta actuación, como una competición deportiva o una liga que ya ha comenzado hace meses y no vemos cumplidos nuestros objetivos?

Nunca es tarde para reengancharse. En este sentido nos ayudaría cambiar el esquema inicial y plantearlo de la siguiente manera.

 

Aunque en el momento que nos encontramos veamos difícil cumplir la meta final que nos habíamos marcado (ya sea por no haber conseguido objetivos previos, lesiones, conflictos dentro del equipo, pensamientos intrusivos que han podido con nuestra motivación, etc.), deberíamos centrar la importancia en el FOCO ATENCIONAL dentro del proceso.

El objetivo principal en este caso sería intentar mantenernos en la mayor medida posible dentro de la línea recta y que esa línea metafóricamente hablando se ondule lo menos posible, ya que cada ondulación representa un fracaso o una crisis.

1.- Analizar los desacuerdos e intereses que tenemos en el momento actual.

      • Si es de forma individual, pensar en lo que creo que puede estar frenándome en el proceso y en como podría solucionarlo.
      • Si es un equipo deportivo, poner en común quejas, aportaciones, inquietudes y puntos de vista de cada jugador y cuerpo técnico y una vez identificados decidir lo que se puede hacer individualmente y como equipo para resolverlos.

2.- Establecer objetivos alcanzables, pero desde el punto de vista del análisis anterior para ir acercándose progresivamente a la línea recta.

      • Estos objetivos deben ser todos a corto plazo y en el caso de equipos, con los que todos estén de acuerdo.
      • Así iremos pasando por cada punto (marca naranja en el gráfico) e iremos estructurando nuestro proceso.

3.-Trabajo atencional:

Si durante la realización de una tarea deportiva además de ponerse en marcha los mecanismos psicofisiológicos pertinentes para realizarla intervienen distracciones como el temor a no hacerlo bien, decepcionar, fracasar, etc. entonces se añaden los correspondientes mecanismos que conducen a los errores.

Para que el proceso atencional sea realmente eficaz se requiere la localización de toda la atención en lo que exige la tarea y no sólo parte de ella.

Evitar que la intervención de los distractores tanto intrínsecos (miedo al fracaso) como extrínsecos (lo que piense mi entrenador), influyan en la tarea deportiva.

4.- Pensar en el foco que requiere la tarea. Existen distintos mecanismos que pueden ayudar a centrar la atención:

      • Ante una situación de fracaso, practicar una rutina de concentración (puede ser un gesto, una palabra, cualquier signo que me haga volver a la tarea).
      • Identificar en mis entrenamientos lo que me sube o baja la motivación y cambiar la forma de desarrollar algunas tareas.
      • Convencerme de que solo con la plena atención podré observar resultados a corto plazo.

5.- Visión objetiva del proceso.

      • Quizá para ganar un campeonato o subir varios puestos en la liga estemos muy alejados, pero la única manera de acercarse a ello es analizando objetivamente las posibilidades.
        • ¿Qué es lo siguiente que puedo lograr?
        • ¿Qué he analizado en los pasos anteriores para cambiar en mis entrenamientos?
        • Valorar igualmente los logros que ya he conseguido.
        • En un equipo resaltar capacidades individuales que empoderen a cada jugador y la necesidad de verse interdependientes formando una estructura social y de roles.

6.- Marcarse la meta final como un reto de pequeños logros que siempre será alcanzable si hay una mejora continua.

      • Descomponer el trabajo en pequeñas secciones que podré ir superado con acciones diarias.

Para más información se ofrecen sesiones especificas según las metas de cada deportista o equipo, para trabajar de manera práctica mediante dinámicas que permitan acercarnos de manera más sencilla a nuestros objetivos.

Autora: Alba Niño. Responsable Psicología deportiva y Preparadora física en Dark Lion Sport Managment.